Hoy quiero hacer una llamada a toda esa gente que piensa que su vida no vale nada,
a toda esa gente que se siente cansada, que no encuentra el sentido a las cosas más rutinarias.
Hoy quiero que penséis en vuestro día a día, en vuestra monótonia.
Te despiertas, tomas una ducha, te vistes y desayunas deprisa y corriendo porque llegas tarde a trabajar o a clase, Llegas y te encuentras con tus compañeros, la misma conversación de siempre "como está el tiempo eh", y más de una vez deseas llegar a casa y tumbarte en la cama. "Estoy agotado", "Hoy he trabajado demasiado" "mi jefe me ha explotado", "me duelen los riñones" , "necesito unas vacaciones", "necesito entrar la cama", "Así no se puede trabajar, no hay aire acondicionado", "hoy he tenido un día...", "ojalá me toque la lotería y me vaya de este trabajo de... "ojalá no tenga que estudiar nunca"; Estas son las palabras que acostumbran a estar al día a día en boca de todos nosotros.
Cuando estaba en el hospital deseaba esa rutina, esa rutina que hasta mis 15 años había tenido, me levantaba corriendo, desayunaba y me iba a clase, y de clase al parque y del parque a casa porque tenía que estudiar para el día siguiente que tenía un examen. Y no sólo añoraba mi rutina, también añoraba la rutina que el día de mañana me podía esperar, pues hasta que no salí del hospital no supe si algún día aquella rutina volvería.
Con 15 años veía mi vida resumida. Echaba de menos tener una rutina. Cada día despertar era un nuevo comienzo, la esperanza de un nuevo día, la oportunidad de saber que estoy viva, porque algún día podría no despertar. Sólo soñaba con un abrazo y una película en el sofá de mi casa junto con las personas que más quería, pues allí entre cuatro paredes nadie me podía tocar y un abrazo era lo que más necesitaba. Respirar el aire de la calle, aire natural, aire no purificado y que el viento soplara en mi cara, sólo podía sentir esa sensación cuando cerraba los ojos y me aventuraba a soñar. "la quimio te va a hacer mucho daño" Mi mejor día era cuando podía comer sin que algo me lo impidiese, y cuando podía dormir sin que algo me hiciese daño, poder ducharme sola y tener la fuerza suficiente para estudiar se convirtió en un reto y mi lotería fue el día en que me dijeron que ya no tenía cáncer.
Es cierto, la vida puede ser repetitiva y monótona. Las cosas monótonas las aborrecemos, no nos interesan, damos por hecho que van a estar ahí siempre, pero sin embargo, si algún día nos faltan, si algún día se van, las echamos de menos, e incluso podemos perder nuestra felicidad.
Los humanos somos criaturas de hábitos y rutinas. sería incompatible con el mundo en el que vivimos, alejarnos de la rutina y no repetir algo todos los días. Estos hábitos poco valorados son los hábitos de la felicidad y tienen un poder, porque garantizan que seas feliz de forma continua.
Todos queremos ser felices pero es difícil saber exactamente como crear esta felicidad en nuestro interior, por este motivo tenemos que encontrar el bienestar en nuestra rutina.
Hoy puedo decir orgullosa, que soy feliz en mi rutina, que el momento más bonito del día es cuando me despierto, y me despierto en mi casa, no estoy sola mi familia me esta esperando, el hospital dejó hace mucho tiempo de ser mi casa, y no pasa un día en que no le de un abrazo a las personas que más quiero, que salga la calle y sienta como el viento golpea a mi cara y tengo que decir que soy feliz, porque veo, porque siento, porque vivo y porque me encanta mi rutina.
y a ti ¿te gusta tu rutina?